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CAÍN
Esta noche Caín no matará a su hermano, pero será marcado por los hombres de Dios; se tragará su envidia y no alzará la mano contra Abel, el más noble y el mejor de los dos.
Es grande ser honrado y generoso y puro, pero es más grande serlo y parecer ruín allá donde los hombres juzgan con gesto duro y los ojos más sucios que el alma de Caín.
Esta noche la envidia ha sido derrotada y hay un Dios vengativo que comienza a expirar; ¿por qué poner un crimen allá donde no hay nada más que hombres que en el fondo necesitan odiar?
Jesús María Bustelo Acevedo
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Mar 4
7:39 AM
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