El sabio habla cuando sus palabras tienen más valor que el silencio, así como el que reconoce su grandeza sin olvidar su pequeñez…
El hombre no deja de existir cuando muere, sino cuando deja de amar.
No te preocupes por vivir bien para poder ir a ningún lado después porque nada es seguro, simplemente preocúpate por vivir, ya que por ahora no tienes otra opción.