Bella, como en la piedra fresca del manantial,
el agua abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro, bella.
Bella, de finas manos y delgados pies
como un angelito de plata,
andando, flor del mundo, así te veo, bella.
Bella, con un nido de cobre recien construido en tu cabeza,
un nido color noche, rojiza y sombría
donde mi corazón arde y reposa y mis manos juguetean
con el brillo de las estrellas, bella.
Bella, no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos en tus ojos,
la patria de mi vida está en tus ojos,
yo camino por ellos, ellos dan luz al mundo por donde yo camino, bella.
Bella, tus senos son como dos panes de miel recien horneados
de tierra cereal y luna de oro, bella.
Bella, tu cintura la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo, bella.
Bella, tu ombligo es el centro del mundo, el arpa de los angeles,
el calido y frio de una vida, y yo lo resguardo con mis labios,
lo beso y lo acaricio, bella
Bella, no hay nada como tus caderas, tus gluteos esculpidos
del mas fino marmol de Carrara, anforas de oro con velos de plata
tal vez la tierra tiene en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio, bella.
Bella, mi bella, tu voz, tu piel, tus uñas,
bella, mi bella, tu ser, tu luz, tu sombra, bella,
todo eso es mío, bella, todo eso es mío, eres mía.
Cuando andas o reposas, cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas, siempre,
cuando estás cerca o lejos, siempre,
eres mía, mi bella... siempre.